jueves, 8 de mayo de 2003

Basilea: regulaciones bancarias


Negar un crédito por sólo buscar reducir la vulnerabilidad del sistema financiero, podría significar la pérdida de una oportunidad única para lograr el crecimiento económico.

Todo desarrollo implica riesgos, por lo que su camino, por definición, está regado de quiebras y lágrimas, enmarcados en el vaivén humano de un pasito para adelante y 0,99 pasitos para atrás. Puede entonces que la mejor manera de regular sea permitiendo que también algunos bancos quiebren, antes de que sus problemas se hayan calcificado o sean demasiado grandes.

Es posible que los países desarrollados jamás se hubieren desarrollado bajo el yugo de una regulación financiera puritana y de allí mi insistencia desde 1997 en la necesidad de que la perspectiva del desarrollo sea considerada al momento de regular. Parafraseando a alguien; la regulación del sistema financiero es demasiado importante como para dejarla en manos de reguladores y banqueros.

Además, en un mundo que tanto predica las bondades de la mano invisible del mercado, con sus millones de mini-reguladores, nos extraña que Basilea delegue, sin rechistar, tanta responsabilidad en las manos de unas muy pocas y muy falibles calificadoras de créditos.

Basilea ha sido recientemente objeto de importantes críticas:

El Banco Mundial en su 'Desarrollo Financiero Global del 2003', refiriéndose a las nuevas formas de calcular los requerimientos de capital, conocidas como Basilea 2, alerta tanto sobre el riesgo de que se encarezca y dificulte aún más el acceso de los países en desarrollo a fuentes financieras, como que se favorezca a los bancos internacionales en perjuicio de los bancos domésticos.

El Dr. Alexander Kern, de la Universidad de Cambridge, declaró recientemente en un seminario organizado por el G24 (países en vía de desarrollo), que por cuanto las normas han sido desarrolladas casi exclusivamente por los países europeos (G10), carecen de la transparencia y legitimidad necesaria, como para aceptar que estén sujetas a un proceso de legalización internacional quasi-obligatorio.

El contralor de la Moneda de Estados Unidos y encargado de supervisar el 55% de la banca de su país, declaró su inconformidad con las normas de Basilea 2, e incluso dijo que puede que ellos simplemente las ignoren.

Amigos, quizás convenga incluir en todas las enciclopedias que emita Basilea: 'Advertencia, el exceso de regulaciones bancarias de Basilea puede ser muy perjudicial para el desarrollo de su país'

jueves, 24 de abril de 2003

El handicap financiero

En las carreras de caballo, para tratar de igualar las posibilidades de triunfo entre los competidores, frecuentemente se usa el sistema de handicap, que implica ponerle un mayor peso a los ejemplares, que han demostrado mayor capacidad de ganar. El mundo de las finanzas no es tan benévolo, allí se le impone más peso a quienes, según el mercado, tienen menos perspectivas… presentan mayor riesgo. 

Cada mañana cuando un venezolano sale a construir su futuro y el de su Patria, bien sea servidor público o privado, carga sobre sus hombros el peso del riesgo país (RP) que ese día hayan fijado los mercados financieros. Ese RP, que en principio se calcula sobre la base de cuántos intereses más requiere el mercado por la deuda pública externa de Venezuela, comparada con una similar en los Estados Unidos, se ubica actualmente en los 11% - 14%. 

El RP afecta no sólo al sector público, sino que se filtra por toda la economía. Efectivamente, vemos por ejemplo como un privado, que desee contratar deuda externa y si no tiene garantías externas que ofrecer, deberá pagar su tasa de interés normal, más el RP. En materia de tarifas de servicios públicos, los modelos indican la necesidad de retribuir al inversionista con un margen de ganancia normal, más el RP. 

Un RP alto es una contaminación económica, que tapa todo y que impide respirar con normalidad. Si Venezuela desea recuperarse de este enfisema económico, no hay mejor camino que reducir el RP rápido y considerablemente. 

Obviamente que el RP tiene muchas causas y muchos orígenes pero la principal está generalmente relacionada con la capacidad de servir la deuda pública del país. 

En tal sentido, les garantizo que de sólo lograr distribuir la amortización de nuestra deuda pública sobre un plazo mucho más largo y garantizarle al mercado que esto no se hace para aumentarla luego, debido a lo relativamente modesto de su tamaño, rápidamente podríamos lograr que nuestra deuda fuera clasificada con grado de inversión, lo que reduciría el RP considerablemente. 

Todo lo que hace falta es un poco de voluntad y unidad. Si las partes en discordia insisten en preferir pelear sofocados y fallos de respiración, pues así será. No obstante, estoy convencido de que el oxígeno que produciría reducir el RP beneficiaría tanto al Gobierno como a la oposición, por no decir al resto de nuestro país, que tanto lo necesita y merece.