jueves, 19 de junio de 2014

El control de capitales que el FMI apoya

Abrumado por lo que pasa en mi país, hago una breve pausa para referirme a la guerra que incompetentes y pusilánimes reguladores del Comité de Basilea, han declarado contra lo que ellos consideran es el riesgo de los bancos.

El pilar de sus actuales regulaciones bancarias, son los requerimientos de capital accionario que debe mantener la banca contra distintos activos, de acuerdo al riesgo crediticio percibido.

Por ejemplo las reglas Basilea II permite a los bancos prestarle inmensas sumas a soberanos "infalibles", con cero capital; a privados calificados como AAA, contra solo 1.6% de capital; mientras que, por los pequeños préstamos a empresas o emprendedores, se les exige tener un 8% de capital.

Por cuanto el riesgo crediticio que se percibe ya es considerado por los bancos en las tasas de interés que cobran, lo anterior resulta en que los bancos puedan ganar tasas de retorno ajustadas por riesgo sobre capital mucho más altas cuando le dan crédito a los "seguros" que cuando se lo dan a los "riesgosos".

Y como consecuencia la cartera de los bancos cada día se concentra más en lo que se percibe como seguro, mientras que el crédito bancario a lo riesgoso, ese crédito tan necesario para financiar nuestro futuro, cada día se hace más escaso.

Si uno se asegura contra todos los riesgos, uno corre el riesgo que después de pagar todas las primas de seguro, ya uno no tenga con qué comer. En tal sentido siempre le recuerdo a quienes analizan riesgos que primero definan cuáles son los objetivos más importantes, para así mejor entender cuáles son los riesgos que no pueden dejar de asumir.

Los ciudadanos tenemos un interés vital en que los créditos bancarios se adjudiquen a la economía real de manera eficiente, por cuanto de ello dependerán las futuras fuentes de trabajo. Y por lo tanto, el evitar correr el riesgo de que los bancos quiebren, nunca debería incluir algo que le dificulte a la banca distribuir adecuadamente sus créditos.

De repente si el capital bancario requerido fuese algo menor para proyectos que tuviesen unas buenas calificaciones sobre su potencial de generar nuevas y distintas fuentes de trabajo, lo entendería... pero, para solamente evitar el riesgo de quiebra de unos bancos, jamás.

Y aun cuando esas regulaciones de facto funcionan como un control de capitales, canalizando los créditos bancarios hacia los "seguros" y alejándolos de los "riesgosos", el Fondo Monetario Internacional, ese que tanta historia tiene oponiéndose a los controles de capital, ni siquiera se da por entendido.

Claro está, el FMI tiene entre sus responsabilidades explícitas el buscar asegurar la estabilidad financiera, por lo cual puede haber confundido eso con el evitar las quiebras de algunos bancos. No obstante aún si así fuere, un simple estudio empírico sobre las causas de las crisis bancarias, le hubiese indicado que estas jamás resultan de excesos de préstamos o inversiones en aquello que se percibe riesgoso, pero exclusivamente de excesos en lo que ex ante se creía absolutamente seguro, pero que ex post no lo es.

Y el Banco Mundial es cómplice del silencio. Como el primer banco de desarrollo del mundo debería saber que sin arriesgarnos a abrir las puertas tras las cuales, con suerte, podamos conseguirnos lo que ayude impulsarnos hacia adelante, sólo quedaremos atascados en el pasado.

Hoy, cuando el tema de la desigualdad está tan de moda, no ignoremos que el discriminar contra los más débiles, los más riesgosos, solo puede aumentar la desigualdad.

jueves, 8 de mayo de 2014

Bancos regulados a punta de ideología

En 2004 escribí en el Financial Times: "Los reguladores bancarios en Basilea, puede que sin saberlo, están controlando los flujos de capital del mundo. ¿Cuándo se darán cuenta del daño que hacen al favorecer tanto el crédito bancario a los gobiernos?"

En mayo de 2014, en Brookings Institute, Washington, discutiéndose el libro de Jean Pisani-Ferry, "La crisis del euro y sus consecuencias" , Jörg Decressin, el subdirector del Departamento de Europa del Fondo Monetario Internacional, FMI, se atrevió dar luz del porqué de aquello... ¡Al fin!... Dios me lo guarde.

Mi pregunta: "En Suecia se canta un salmo que ruega "Dios háganos audaces". Y la toma de riesgos es fundamental en el haber llevado a Europa a donde llegó. No obstante, en junio de 2004, el Comité de Basilea introdujo requerimientos de capital basados en riesgos percibidos, lo cual subvenciona la aversión al riesgo y grava la toma de riesgos.

Por ejemplo, un banco alemán, al prestarle a un empresario alemán debe mantener un 8 por ciento de capital (patrimonio), pero al prestarle a su gobierno, o a Grecia, no se le exige tener capital. Eso distorsiona la asignación del crédito bancario en toda Europa. El libro no menciona ese problema. ¿Algún comentario?"

Su respuesta: "Usted plantea una buena pregunta y una respuesta a ésta gira en torno a:

¿Cree usted que los gobiernos tienen una función estabilizadora en la economía?

¿Cree usted que el gobierno es fundamentalmente algo bueno?

Si eso es lo que usted cree, entonces no tiene necesariamente sentido requerirle a los bancos capital sobre las compras de deuda soberanas; ya que se cree que el gobierno al final debe actuar como un estabilizador cuando el sector privado esté huyendo del riesgo; que es cuando el gobierno tiene que ser capaz de intervenir; y lo último que queremos entonces es que la gente también liquide la deuda pública y, básicamente, no sé lo que haría...comprar oro.

Si por el contrario su opinión es que el gobierno es el problema, entonces usted si requeriría capital, por lo que todo depende de donde se encuentra usted [ideológicamente] parado.

Creo que el tema de los gobiernos siendo el principal problema, era en gran medida una historia de la década de los setenta, y hasta cierto punto de los ochenta. Los problemas que hoy nos ocupan son más los problemas en el sector privado, se trata de excesos en los préstamos privados, algo que ha demostrado ser muy difícil para nosotros controlar. Tenemos esperanzas en el uso de instrumentos macro-prudenciales, pero éstos no han sido probados, y sólo el futuro dirá cómo tratar con ello cuando nuevos booms crediticios evolucionen". Fin de cita.

El autor Jean Pisanny-Ferry dijo estar de acuerdo con aquello y ahí lo dejó.

¡No Decressin! No se trata de gobierno o de privado, se trata del equilibrio entre los dos, el cual está roto.

Y no pude repreguntar: ¿Dice Ud. que hay que apoyar a los empréstitos del gobierno ex ante, para que el gobierno puede ayudarnos mejor ex post? ¿No trae eso que cuando verdaderamente necesitemos al gobierno, éste no va a ser capaz de ayudar, por cuanto entonces el mismo ya estaría demasiado endeudado... como Grecia?

¿Quién autorizó a los reguladores regular la banca con su ideología?

¿Y qué decir a quienes sostienen que el FMI es un bastión del neoliberalismo?... ¿Sólo una fachada tipo Potemkin?

Europeos, la reforma estructural más necesaria para que Europa crezca, es desechar los actuales reguladores con su tonta aversión al riesgo y su ideología pro-gobierno y anti-ciudadana.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un capital bancario requerido absurdo

Los bancos se protegen de los riesgos de las pérdidas que perciben, con los intereses que cobran, los montos que arriesgan y las demás condiciones. Y si un banco no logra aquello, simplemente no sabe lo que hace y es mejor para todos que quiebre y desaparezca.

En tal sentido lo que verdaderamente puede poner en peligro todo el sistema bancario son las pérdidas no esperadas, así como factores externos tales como políticas gubernamentales equivocadas, por ejemplo locuras macroeconómicas.

No obstante lo anterior los reguladores del Comité de Basilea decidieron, en 2004, con Basilea II, que los bancos mantuviesen capital en función de los riesgos percibidos, o sea, en función de las pérdidas esperadas.

Y por lo cual las pérdidas esperadas se consideraron doblemente, mientras que las peligrosas pérdidas no esperadas y las locuras gubernamentales, no se tomaron en cuenta para nada.

Y a cuenta de lo anterior los reguladores permitieron a los bancos mantener mucho menos capital contra activos percibidos como "absolutamente seguros", que contra activos percibidos como "riesgosos".

Y, por ende, hoy los bancos ganan un retorno sobre capital ajustado por riesgo percibido mucho más grande prestándole a "Los Infalibles", que prestándole a "Los Riesgosos", tales como a las medianas y pequeñas empresas, los empresarios e innovadores.

Y para colmo, como los requerimientos de capital no varían con respecto a la composición de la cartera del banco, no se considera el peligro de una excesiva concentración de riesgo en lo absolutamente seguro, ni tampoco los beneficios derivados de una diversificación entre lo riesgoso.

Y lo anterior significa que la banca no asigna eficientemente los créditos bancarios en la economía real. Basta constatar cómo, por ejemplo en Europa, hoy los bancos se llenan de créditos a los "Infalibles Soberanos", o a los que por su calificación crediticia pertenecen a la AAAristocracia, mientras que "Los Riesgosos", quienes podrían ayudar a crear empleos, cada día consiguen menos créditos.

Lo anterior impide esa toma de riesgo tan necesaria para que la economía real pueda crecer fuerte y no fofa. Hoy la banca no toma el riesgo de financiar el futuro, y solo refinancia el pasado que se percibe más seguro.

Hace siete años se desató la crisis con los títulos garantizados por hipotecas mal otorgadas al sector "subprime" de Estados Unidos. Por cuanto tales títulos recibieron una calificación de crédito AAA, Basilea II le permitía a la banca mantenerlos en cartera contra sólo un 1.6% de capital... un apalancamiento autorizado de ¡62.5 veces a 1!

Como comprenderán, las inmensas pérdidas que los anteriores títulos provocaron, no fueron el resultado de pérdidas esperadas, sino de pérdidas inesperadas derivadas de una equivocada percepción de riesgo.

Y esa inmensa falla regulatoria aún ni siquiera se discute. Y los responsables han logrado vender muy bien su "yo-no fui". Ejemplo de ello es Mario Draghi, quien por años fue el presidente del Consejo de Estabilidad Financiera que colaboraba de cerca con el Comité de Basilea, y hoy es presidente del Banco Central Europeo. Como ven en todos sitios se cuecen habas.

¿Qué sugiero? Una solo porcentaje de capital para todo activo. Por ejemplo 8%. Así habría con qué enfrentar muchas pérdidas no esperadas, sin causar distorsiones.

jueves, 14 de noviembre de 2013

En Europa la banca ya no financia futuro

Y sólo refinancia el pasado.

Permítame alejarme de nuestra tragedia nacional, donde un gobierno parasitario saquea al país, regalando, a diestra y siniestra, la gasolina y los dólares de nuestras resultas petroleras... para nuevamente referirme a las trágicamente equivocadas regulaciones bancarias en el mundo, diseñadas por quienes les importa un rábano la economía real, la no bancaria.

Lo principal de tales regulaciones son los requerimientos de capital (patrimonio), basados en los riesgos percibidos. Más riesgo más capital, menos riesgo mucho menos capital.

Y eso resulta en que la banca puede esperar ganar retornos ajustados por riesgo sobre capital, mucho más altos refinanciando lo seguro (el pasado) que financiando lo riesgoso (el futuro).

Y eso resulta en que las economías ya no tomarán los suficientes riesgos para producir lo seguro del mañana... sino que se dedicarán a ordeñar la vaquita del ayer, hasta que produzca su última gotita de leche.

Todo por ignorancia. Ignoran que ya los bancos han considerado los riesgos percibidos, tales como los que se reflejan en las calificaciones crediticias, cuando fijan las tasas de interés, los montos de los préstamos y demás cláusulas, como los plazos. Y cuando entonces reutilizan las mismas percepciones de riesgo, para fijar el patrimonio requerido, solo garantizan que el sistema bancario sufra una sobredosis de riesgo percibido.

Además olvidaron que su riesgo con los bancos, no tiene nada que ver con los riesgos percibidos de los clientes del banco... y todo por ver cómo los banqueros perciben y reaccionan ante esos riesgos.

Y sobre las distorsiones que lo anterior provoca en la asignación de los créditos bancarios en la economía real, aún nada se discute.

Para una persona mayor, retirada, con justos ahorros, un asesor financiero debe recomendarle una estrategia de inversión súper segura y líquida, tradicionalmente bonos del Estado. Pero si se trata de un profesional joven, que está ahorrando para su retiro en unos 30 años, la obligación del asesor es recomendarle tomar mucho más riesgos, por ejemplo comprar acciones.

Y por lo que se puede decir que los reguladores diseñaron reglas para los viejos, y no para los jóvenes. Les aseguro que si la juventud europea, por ejemplo las de España, Italia, Portugal y Grecia, levantasen sus ojos un poquito de sus iPads, o similares utensilios, y se dieran cuenta de lo que les están haciendo, muchos sitios arderían... como Troya. 

Aún peor. Los reguladores, al exigir que los bancos tengan un 8% de capital al prestarle a un empresario común y corriente, pero permitirles no tener capital alguno al prestarle a los gobiernos, sigilosamente introdujeron un comunismo perverso, que altera todas las ecuaciones de riesgo-precio en los mercados de capitales. Eso sí, en conchupancia con otros beneficiados, como los miembros de la AAA-ristocracia.

Pero dirán... "Así por lo menos tendremos bancos seguros". No sean ilusos. Todas las crisis bancarias, cuando no es por fraude, se han desatado por un exceso de préstamos a algo ex ante percibido como absolutamente seguro, y que luego resultó riesgoso; y ninguna crisis bancaria en toda la historia se desató a causa de excesivos préstamos a lo que correctamente era percibido como riesgoso.

De joven, en Suecia, en la iglesia donde de vez en cuando acudía, se cantaban salmos que imploraban "Dios, háganos audaces". Los reguladores en Europa, con respecto a la banca, lo que están premiando es su cobardía.

jueves, 29 de agosto de 2013

¡Joven!, pelee por su derecho al riesgo

Me permito hoy alejarme de nuestra tragedia nacional, para referirme a la tragedia global del creciente desempleo juvenil; que sostengo es en gran parte causado por las pésimas regulaciones bancarias del Comité de Basilea.

Tales regulaciones establecen que los bancos deben mantener mucho más capital, o sea patrimonio, para los activos considerados como "riesgosos", que para aquellos que se perciban como "absolutamente seguros". Y eso no tiene sentido.

Así, la banca logra obtener muchos mayores rendimientos ajustados por riesgo sobre su patrimonio, prestándole a "los infalibles", que prestándole a "los riesgosos". Y lo cual solo significa favorecer lo ya favorecido por el mercado, y discriminar lo ya discriminado por el mercado. Sus consecuencias son nefastas.

Eso solo asegura que cuando uno de esos ex antes "infalibles", resulta, tarde o temprano, ex pos, no serlo, que el banco tendrá poco patrimonio con qué responder.

Y peor aún, vuelve añicos las posibilidades de que la banca logre asignar con eficiencia los recursos crediticios en la economía real... lo que significa poca creación de empleos.

En Washington, en octubre, habrá una "Cumbre de Juventud". En un mundo donde abundan los viejos que están más preocupados por su propio bienestar que por las perspectivas de sus jóvenes, puede que tal cumbre no reciba la debida atención.

Esa cumbre invita a personas de 18 a 35 años de edad, a presentar propuestas sobre unos casos de desarrollo; que pongan de relieve los desafíos que en la vida real enfrentan las organizaciones para el desarrollo. Uno de éstos se titula "Un mejor producto financiero para microempresarios, jóvenes y pequeñas empresas".

Y como por "viejo" no puedo competir, aquí les cuelo mi propuesta:

Reguladores. Eliminen sus requerimientos de capital basado en riesgo percibido. Con éstos solo incentivan los bancos a prestarle más de la cuenta a lo "absolutamente seguro". Acepten que el desarrollo requiere de la toma de riesgos.

Además, de nada les sirve su aversión al riesgo. Todos los problemas de la banca, los de ayer hoy y siempre, se derivan de lo que ustedes y los banqueros consideran como absolutamente seguro; tales como soberanos, bienes inmuebles y poseedores de calificaciones crediticias AAA. Jamás hemos sufrido una crisis bancaria mayor a consecuencia de excesivos préstamos a nosotros, los "riesgosos", los microempresarios, los jóvenes y las pequeñas empresas.

Y si absolutamente necesitan distorsionar el mercado, para así justificar sus sueldos o alimentar sus egos, permítale entonces a los bancos mantener menos capital sólo de acuerdo a lo que indicaría unas calificadoras sobre el potencial de generación de empleo juvenil, o de ayuda a la sostenibilidad ambiental.

Por lo menos así la banca estaría cumpliendo un propósito social más importante que el ser la financiera de la vieja AAAristocracia.

Nosotros, "los riesgosos", también tenemos derecho al crédito bancario en términos competitivos; sin quedar relegados a tener que usar entes especializados en microcréditos.

La banca no se puede dar el lujo de no correr el riesgo con "los riesgosos". De eso depende que se generen nuestros futuros empleos, los "infalibles" del mañana, y hasta los bancos seguros.

Nota: La cumbre es organizada por la Asociación de Profesional Jóvenes del Banco Mundial, la Fundación de las Naciones Unidas, una ONG de Los Ángeles de nombre Athgo, y YEN, una red creada por el Banco Mundial, las Naciones Unidas y la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

jueves, 15 de agosto de 2013

Los ciudadanos europeos deberían preguntarse por qué sus economías reales tienen que rodar cuesta abajo

Los bancos de toda Europa pueden mantener mucho menos capital cuando le prestas a un soberano europeo, o a uno de la AAAristocracia del mundo, que cuando le prestan a las pequeñas y medianas empresas de su propia nación.

Lo que significa que los bancos de toda Europa tienen retornos esperados ajustados por riesgo sobre su patrimonio mucho más altos cuando le prestan a un soberano europeo, o a uno de la AAAristocracia del mundo, que cuando le prestan a empresas pequeñas y medianas empresas de su propia nación.

Lo que por supuesto significa que a todos los bancos de Europa les encanta prestar a los soberanos europeos, o a unos de la AAAristocracia del mundo, y no les gusta prestar a las pequeñas y medianas empresas, empresarios o de nueva creación de su propia u otra naciones europeas.

Y lo que significa, por supuesto, que las economíaa reales en Europa, van rodando cuesta abajo.

Y, lo que significa que por ejemplo los ciudadanos de España deberían preguntarle a sus reguladores bancarios:

¿Por qué necesitan los bancos españoles más capital cuando le prestan a pequeñas empresas españolas que cuando le prestan a Francia?

Y mientras están en eso... ¿Por qué los españoles deben confiar más en el gobierno francés que una pequeña empresa francesa?

Y todos los ciudadanos europeos de todos los demás países europeos deberían hacerle preguntas similares a sus reguladores bancarios.

jueves, 16 de mayo de 2013

El Comité de Basilea viola la democracia

Imagínense que en el Parlamento de algún país europeo, dizque para que los bancos sean más seguros, se proponga lo siguiente:

El permitirle a los bancos mantener un capital muchísimo menor cuando le prestan a "Los Infalibles" que cuando le prestan a "Los Riesgosos"; para que así los bancos ganen un retorno sobre capital muchísimo más elevado cuando le prestan a "Los Infalibles" que cuando le prestan a "Los Riesgosos"; para que así los bancos le presten a "Los Infalibles" y se abstengan de prestarle a "Los Riesgosos".

Y que luego, en el debate de tal propuesta, se concluya que lo anterior significaría que quienes comparados con "Los Riesgosos" ya pagan mucho menos intereses y ya tienen mucho más acceso al crédito, por ser percibidos como "Los Infalibles", gozarían de condiciones crediticias aún más generosas.

Y que por lo tanto igualmente se concluya que eso significaría que quienes comparados con "Los Infalibles" ya pagan intereses mucho más altos y ya tienen el acceso al crédito mucho más restringido, por ser percibidos como "Los Riesgosos", sufrirían de condiciones crediticias aún más adversas.

Y que en el debate, ante la pregunta sobre quiénes son "Los Infalibles", ésos a quienes se desea favorecer, y quiénes son "Los Riesgosos", ésos a quienes se habría de discriminar, se responda: "Los Infalibles" son ante nada los gobiernos y aquellos privados que cuenten con una calificación de riesgo crediticio triple-A; y "Los Riesgosos" son ante nada todos aquellos pequeños y medianos negocios y emprendedores que no cuentan con una alta calificación emitida por una de las tres grandes calificadoras de riesgo crediticio.

¿Qué posibilidades creen que tendría la anterior propuesta de ser aprobada?

¡Ninguna! Y su proponente de seguro tendría que despedirse de su carrera política, puesto que sería el hazmerreír del año.

Y eso especialmente después de que en el debate alguien observase que ninguna crisis bancaria del mundo ha resultado de un exceso de préstamos a "Los Riesgosos", puesto que todas han resultado de excesos de préstamos a quienes considerados como de "Los Infalibles", luego resultaron no serlo.

Y eso especialmente después de que alguien preguntase: "Si los bancos no van a financiar a "Los Riesgosos", aquellos quienes quizás más puedan generarle a nuestros jóvenes las nuevas fuentes de empleo que tanto ansían y necesitan... ¿quién habrá de financiarlos entonces? ¿Usted y yo?".

Y eso especialmente después de que alguien opinase: "Lo de que las manos de unos burócratas reguladores se pongan a intervenir las señales del mercado, eso a mí me suena como que haría la banca muchísimo más insegura de lo que actualmente es".

No obstante la triste realidad es que tales regulaciones bancarias existen, se denominan Basilea II, y se aplican en toda Europa.

Por ejemplo, según Basilea II, un banco español debe mantener un 8 por ciento de capital al prestarle a un "riesgoso" empresario español, pero solo requiere de un 1.6 por ciento de capital al prestarle a un país como era Grecia hace poco, o cero capital al prestarle al gobierno de Alemania.

Por lo tanto, ciudadanos, les sugiero que se averigüen muy bien de dónde rayos sacó un Comité de Basilea las atribuciones para imponer algo de tan fundamental importancia, algo que vuestros respectivos parlamentos jamás hubieren aprobado. A mí me parece que eso viola por entero los debidos procederes de su democracia.

PS. Venezolanos, ruego me perdonen una semana de mutismo sobre nuestras propias tristes realidades.